sábado, 4 de noviembre de 2017

Gramsci: "La religión, la loteria y el opio de la miseria"

(Cuadernos de la Cárcel, Cuaderno XXII, pag. 288 a 291)

En las Conversazioni critiche (serie II, págs. 300-301), Croce busca la fuente del Paese di Cuccagna, de Matilde Serao, y la encuentra en un pensamiento de Balzac. En la narración La rabouilleuse, escrita en 1841, y luego titulada Un ménage de garçon, al hablar de madame Descoings, que jugaba desde hacía veintiún años un número suyo célebre, el "sociólogo y filósofo novelista" observa: "Cette passion, si universellement condamnée, n'a jamis été étudiée. Personne n'y a vu l'opium de la misère. La loterie, la plus puissante fée du monde, ne développerait-elle pas des espérances magiques? Le coup de roulette qui faisait voir aux joueurs des masses d'or et de jouissances ne durait que ce que dure un éclair: tandis que la loterie donnait cinq jours d'existence à ce magnifique éclair. Quelle est aujourd'hui la puissance sociale qui peut, pour quarante sous, vous rendre heureux pendant cinq jours et vous livrer idéalement tous les bonheurs de la civilisation?"

Croce había observado ya (en el ensayo sobre la Serao, Letteratura della nuova Italia, III, pág. 51) que el Paese di Cuccagna (1890) tenía su origen en un párrafo de otro libro de la Serao, Il ventre di Napoli (1884), en el cual "se ilumina el juego de la lotería como ‘el gran sueño de felicidad’ que el pueblo napolitano ‘repite cada semana’, viviendo ‘durante seis días en una creciente esperanza, que le invade, se extiende, se sale de los límites de la vida real’; el sueño ‘en el que están todas las cosas de que carece, una casa limpia, aire sano y fresco, un hermoso rayo de sol cálido en el suelo, una cama blanca y alta, una cómoda brillante, macarrones y carne cada día, y el litro de vino blanco, y la cuna para el niño, y la ropa blanca para la mujer, y el sombrero nuevo para el marido’".

El párrafo de Balzac podría relacionarse también con la expresión "opio del pueblo", utilizada en la Crítica de la filosofía hegeliana del derecho, publicada en 1844 y cuyo autor [162 Karl Marx] fue un gran admirador de Balzac. "Tenía tal admiración por Balzac que se proponía escribir un ensayo crítico sobre la Comedia humana", escribe Lafargue en sus recuerdos de Carlos Marx publicados en la conocida antología de Riazanov (pag. 114 de la edición francesa). En estos últimos tiempos (tal vez en 1931) se ha publicado una carta inédita de Engels, en la que se habla largamente de Balzac y de la importancia cultural que se le debe reconocer.

Es probable que el paso de la expresión "opio de la miseria", usada por Balzac para la lotería, a la expresión "opio del pueblo" para la religión se haya visto ayudado por una reflexión acerca del pari de Pascal, que relaciona la religión con los juegos de azar y con las apuestas. Hay que recordar que precisamente en 1843 Víctor Cousin identificó el manuscrito auténtico de las Pensées, de Pascal, que habían sido impresas por vez primera en 1679 por sus amigos de Port-Royal, muy incorrectamente, y fueron reeditadas en 1844 por el editor Faugère partiendo del manuscrito indicado por Cousin. Las Pensées, en las que Pascal desarrolla su argumento del pari, son fragmentos de unaApologie de la religion chrétienne que no llegó a terminar.

He aquí la línea del pensamiento de Pascal (según G. Lanson, Histoire de la littérature française, 19ème ed., pág. 464): "Les hommes ont mépris pour la religion, ils en ont haine et peur qu'elle soit vraie. Pour guérir cela, il faut commencer par montrér que la religion n'est point contraire à la raison; ensuite, qu'elle est vénérable, en donner respect; la rendre ensuite aimable, faire souhaiter aux bons qu'elle fût vraie, et puis montrer qu'elle est vraie". Tras el discurso contra la indiferencia de los ateos, que sirve como introducción general a la obra, Pascal exponía su tesis de la impotencia de la razón, incapaz de saberlo todo y de saber algo con certeza, reducida a juzgar por las apariencias que ofrece el ambiente de las cosas. La fe es un medio superior de conocimiento: se ejerce más allá de los límites a los cuales puede llegar la razón. Pero, aunque así no fuera, aunque no hubiera medio alguno para llegar a Dios, ni por la razón ni por ninguna otra vía, en la absoluta imposibilidad de saber, habría que obrar, de todos modos, como si se supiera. Porque, según el cálculo de probabilidades, es ventajoso apostar a que la religión es verdadera, y ordenar la vida como si lo fuera. Viviendo cristianamente se arriesga infinitamente poco, unos pocos años de mezclados placeres (plaisirs mêlés), para ganar lo infinito, el goce eterno.

Hay que tener en cuenta que Pascal ha sido muy fino al dar forma literaria, justificación lógica y prestigio moral a esa argumentación de la apuesta, que en realidad es un modo de pensar muy corriente acerca de la religión, pero un modo de pensar que "se avergüenza de sí mismo" porque, al mismo tiempo que satisface, parece indigno y bajo. Pascal se ha enfrentado con la "vergüenza" (si así puede decirse, pues acaso la argumentación del pari, hoy popular en formas populares, proceda del libro de Pascal y no haya sido conocida antes) y ha intentado dar dignidad y justificación al modo de pensar popular.

Muchas veces se oye decir: "¿Qué pierdes por ir a la iglesia, por creer en Dios? Si no existe, paciencia; pero si existe, te será muy útil haber creído en él", etc. Este modo de pensar, incluso en la forma pascaliana del pari, tiene un algo de volteriano, y recuerda la frase de Heine, que decía más o menos: "¿Quién sabe si Nuestro Señor no nos prepara una agradable sorpresa para después de la muerte?"*

* Ver cómo los estudiosos de Pascal explican y justifican moralmente el argumento del pari. Debe haber un estudio de Pietro Paolo Trompeo en el volumen Rilegature gianseniste, en el cual se habla del argumento del pari respecto de Manzoni. También habrá que ver el estudio de Ruffini sobre Manzoni religioso.

De un artículo de Arturo Marescalchi, titulado "Durare! Anche nella bachicoltura", en elCorriere della Sera del 24 de abril de 1932: "Por cada media onza de semilla cultivada se puede concurrir a premios que, desde una cifra modesta (hay 400 premios de 1.000 liras), llegan a varios de 10 a 20.000 liras, y a cinco que llegan de las 25.000 a las 250.000 liras. En el pueblo italiano está siempre vivo el deseo de probar fortuna; hoy día aún, en el campo no hay quién se abstenga de la ‘pesca’ ni de comprar números de las tómbolas. Aquí se tendrá gratis el billete que permite probar la suerte".

Hay, por lo demás, una estrecha relación entre la lotería y la religión: el ganar muestra que se es "elegido", que se ha tenido una gracia particular de un santo o de la Virgen. Se podría trazar una comparación entre la concepción activista de la gracia entre los protestantes, que ha dado la forma moral al espíritu de empresa capitalista, y la concepción pasiva y pícara de la gracia propia del bajo pueblo católico. Observar la función que tiene Irlanda en la reintroducción de la lotería en los países anglosajones, y las protestas de los periódicos que representan el espíritu de la Reforma, como elManchester Guardian.

También habrá que ver si en el título y en el tratamiento de sus Paraísos artificiales Baudelaire se ha inspirado en la ex presión "opio del pueblo": la fórmula le habría podido llegar indirectamente por la literatura política y periodística. No me parece probable (sin poder excluirlo) que existiera ya antes del libro de Balzac una manera de decir que presentara el opio y los demás estupefacientes y narcóticos como medios para disfrutar de un paraíso artificial. (Hay que recordar, por otra parte, que Baudelaire tuvo hasta 1848 cierta actividad práctica, fue director de semanarios políticos e intervino activamente en los acontecimientos de París de 1848.) 

Braden o Perón

"Pocos días más tarde se produce una borrascosa entrevista entre Braden y Perón, que agrava el enfrentamiento...

Ya en oportunidades anteriores el coronel y el embajador se han tratado fría y hasta descortésmente. Pero en esta ocasión la disidencia es mayor...Perón recordará: 'He sido receptáculo de innumerables sugestiones. Les aseguro a ustedes que si yo me decidiera a entregar el país, mañana sería el hombre más popular de Buenos Aires...Esa es la realidad. Si yo entregara el país, me dijo un señor,
en otras palabras muy elegantes, naturalmente, pero que en el fondo decían lo mismo, en una semana sería el hombre más popular de ciertos países extranjeros. 

Yo le contesté: a ese precio prefiero ser el más oscuro y desconocido de los argentinos, porque no quiero - y disculpen la expresión - llegar a ser popular en ninguna parte por haber sido un hijo de puta en mi país' 

Braden se enojó y se fue. Con el enojo se olvidó el sombrero.

A partir de ese frustrado intento de soborno, la guerra desencadenada por Braden será total y sin contemplaciones. Ha llegado a la conclusión de que nada se puede negociar con el coronel y que la única salida es desplazarlo del poder"

(Fragmento de "Braden o Perón", de Norberto Galasso)

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Gramsci: La revolución contra "El Capital" (5 de enero de 1918)

(Artículo en "Il Grido del Pópolo", 5/1/1918)

La Revolución de los bolcheviques [5- La Revolución de octubre de 1917] se ha insertado definitivamente en la Revolución general del pueblo ruso. Los maximalistas, que hasta hace dos meses habían sido el fermento necesario para que los acontecimientos no se estancaran, para que no se detuviera la marcha hacia el futuro produciendo una forma definitiva de reajuste --reajuste que habría sido burgués--, se han hecho dueños del poder, han asentado su dictadura y están elaborando las formas socialistas en las que tendrá que acomodarse, por último, la Revolución para seguir desarrollándose armoniosamente, sin choques demasiado violentos, partiendo de las grandes conquistas ya conseguidas.
La Revolución de los bolcheviques está más hecha de ideología que de hechos. (Por eso, en el fondo, importa poco saber más de lo que sabemos ahora.) Es la Revolución contra El Capital, de Carlos Marx. El Capital, de Marx, era en Rusia el libro de los burgueses más que el de los proletarios. Era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formara una burguesía, empezara una Era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera pensar siquiera en su ofensiva, en sus reivindicaciones de clase, en su revolución. Los hechos han superado las ideologías. Los hechos han provocado la explosión de los esquemas críticos en cuyo marco la Historia de Rusia habría tenido que desarrollarse según los cánones del materialismo histórico. Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx, afirman con el testimonio de la acción cumplida, de las conquistas realizadas, que los cánones del materialismo histórico no son tan férreos como podría creerse y como se ha creído.
Y, sin embargo, también en estos acontecimientos hay una fatalidad, y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones de El Capital, no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador. No son "marxistas", y eso es todo; no han levantado sobre las obras del maestro una exterior doctrina de afirmaciones dogmáticas e indiscutibles. Viven el pensamiento marxista, el que nunca muere, que es la continuación del pensamiento idealista italiano y alemán, y que en Marx se había contaminado con incrustaciones positivistas y naturalistas. Y ese pensamiento no sitúa nunca como factor máximo de la historia los hechos económicos en bruto, sino siempre el hombre, la sociedad de los hombres, de los hombres que se reúnen, se comprenden, desarrollan a través de esos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva, y entienden los hechos económicos, los juzgan y los adaptan a su voluntad hasta que ésta se convierte en motor de la economía, en plasmadora de la realidad objetiva, la cual vive entonces, se mueve y toma el carácter de materia telúrica en ebullición, canalizable por donde la voluntad lo desee, y como la voluntad lo desee.
Marx ha previsto lo previsible. No podía prever la guerra europea, o, por mejor decir, no podía prever que esta guerra habría durado lo que ha durado e iba a tener los efectos que ha tenido. No podía prever que en tres años de sufrimientos indecibles, de indecibles miserias, esta guerra iba a suscitar en Rusia la voluntad colectiva popular que ha suscitado. Una voluntad de esa naturaleza necesita normalmente para constituirse un largo proceso de infiltraciones capilares, una larga serie de experiencias de clase. Los hombres son perezosos, necesitan organizarse, exteriormente primero, en corporaciones y ligas, y luego íntimamente, en el pensamiento, en las voluntades [6- Indicado como laguna del original por los editores de las Opere.] de una continuidad incesante y múltiple de estímulos exteriores. Por eso normalmente los cánones de crítica histórica del marxismo captan la realidad, la aferran en su red y la tornan evidente y distinta. Normalmente las dos clases del mundo capitalista producen la historia a través de la lucha de clases en constante intensificación. El proletariado siente su miseria actual, se encuentra constantemente sin asimilar por ella y presiona sobre la burguesía para mejorar sus condiciones. Lucha, obliga a la burguesía a mejorar la técnica de la producción, a conseguir que ésta sea más útil para que resulte posible la satisfacción de sus necesidades más urgentes. Es una afanosa carrera hacia el perfeccionamiento que acelera el ritmo de la producción e incrementa constantemente la suma de los bienes que servirán a la colectividad. En esa carrera caen muchos y dan más urgencia al deseo de los que se mantienen, y la masa esta constantemente agitada, y va pasando del caos-pueblo a entidad de pensamiento cada vez más ordenado, y cada vez es más consciente de su potencia, de su capacidad de hacerse con la responsabilidad social, de convertirse en árbitro de sus propios destinos.
Eso ocurre normalmente. Cuando los hechos se repiten según cierto ritmo. Cuando la historia se desarrolla según momentos cada vez más complejos y más ricos en significación y valor, pero, a pesar de todo, semejantes. Mas en Rusia, la guerra ha servido para sacudir las voluntades. Estas, a causa de los sufrimientos acumulados en tres años, se han encontrado al unísono mucho más rápidamente. La carestía era acuciante, el hambre, la muerte de inanición podía aferrarles a todos, aplastar de un golpe decenas de millones de hombres. Las voluntades se han puesto al unísono, primero mecánicamente y luego activamente, espiritualmente, a raíz de la primera revolución.
La predicación socialista ha puesto al pueblo ruso en contacto con las experiencias de los demás proletariados. La predicación socialista permite vivir dramáticamente en un instante la historia del proletariado, sus luchas contra el capitalismo, la larga serie de los esfuerzos que ha de realizar para emanciparse idealmente de los vínculos del servilismo que hacían de él algo abyecto, para convertirse así en conciencia nueva, en testimonio actual de un mundo por venir. La predicación socialista ha creado la voluntad social del pueblo ruso. ¿Por que había de esperar que se renovase en Rusia la Historia de Inglaterra, que se formase en Rusia una burguesía, que se suscitara la lucha de clases y que llegara finalmente la catástrofe del mundo capitalista? El pueblo ruso ha pasado por todas esas experiencias con el pensamiento, aunque haya sido con el pensamiento de una minoría. Ha superado esas experiencias. Se sirve de ellas para afirmarse ahora, como se servirá de las experiencias capitalistas occidentales para ponerse en poco tiempo a la altura de la producción del mundo occidental. América del Norte está, desde el punto de vista capitalista, por delante de Inglaterra, precisamente porque en América del Norte los anglosajones han empezado de golpe en el estadio al que Inglaterra habla llegado tras una larga evolución. El proletariado ruso, educado de un modo socialista, empezará su historia partiendo del estadio máximo de producción al que ha llegado la Inglaterra de hoy, porque, puesto que tiene que empezar, empezará por lo que en otros países está ya consumado, y de esa consumación recibirá el impulso para conseguir la madurez económica que, según Marx, es la condición necesaria del colectivismo. Los revolucionarios mismos crearán las condiciones necesarias para la realización completa y plena de su ideal. Las crearán en menos tiempo que el que habría necesitado el capitalismo. Las críticas que los socialistas dirigen al sistema burgués para poner de manifiesto sus imperfecciones, su dispersión de la riqueza, servirán a los revolucionarios para hacerlo mejor, para evitar esas dispersiones, para no caer en aquellas deficiencias. Será al principio el colectivismo de la miseria, del sufrimiento. Pero esas mismas condiciones de miseria y de sufrimiento habrían sido heredadas por un régimen burgués. El Capitalismo no podría hacer inmediatamente en Rusia más de lo que podrá hacer el colectivismo. Y hoy haría mucho menos que el colectivismo, porque tendría enseguida contra él un proletariado descontento, frenético, incapaz ya de soportar en beneficio de otros los dolores y las amarguras que acarrearía la mala situación económica. Incluso desde un punto de vista humano absoluto tiene su justificación el socialismo en Rusia. El sufrimiento que seguirá a la paz no podrá ser soportado sino en cuanto los proletarios sientan que está en su voluntad, en su tenacidad en el trabajo, el suprimirlo en el menor tiempo posible.
Se tiene la impresión de que los maximalistas han sido en este momento la expresión espontánea, biológicamente necesaria para que la humanidad rusa no cayera en la disgregación más horrible, para que la humanidad rusa, absorbiéndose en el trabajo gigantesco y autónomo de su propia regeneración, pueda sentir con menos crueldad los estímulos del lobo hambriento, para que Rusia no se convierta en una enorme carnicería de fieras que se desgarren unas a otras.

viernes, 27 de octubre de 2017

Gramsci: "Bog y Bogati"

"Bog y bogati" [117 En ruso, "Dios" y "ricos"]. 
(En los "Cuadernos de la Cárcel")
Se ha dicho que las relaciones entre Bog y bogati son una coincidencia fortuita del desarrollo lingüístico de una determinada cultura nacional. Pero esa afirmación es falsa. En las lenguas neolatinas el vocablo germánico "rico" alteró la relación que existía en latín entre deusdives y divitesdivitiae (riqueza, ricamente, etc.). En un artículo de Alessandro Chiapelli, "Come s'inquadra il pensiero filosofico nell'economia del mondo", Nuova Antologia, de 1 de abril de 1931, se pueden recoger elementos para mostrar que en todo el mundo occidental, a diferencia del asiático (India), la concepción de Dios está íntimamente atada a la concepción de propiedad y de propietario: "[...] el concepto de propiedad, igual que es el centro de gravedad y la raíz de todo nuestro sistema jurídico, así también es la urdimbre de toda nuestra estructura civil y mental. Hasta nuestro concepto teológico está a menudo forjado según este modelo, y Dios se representa a veces como el gran propietario del mundo. La rebelión contra Dios en el Paraíso perdido, de Milton, igual que en el poema de Dante, se representa como el temerario intento de Satanás o de Lucifer de expropiar al Omnipotente y deponerlo de su altísimo trono. Un agudo colaborador, director precisamente en otro tiempo del Hibbert Journal (Jacks, "The Universe as Philosopher", Hibbert Journal, octubre de 1917, pág. 26), cuenta que asistió a una conferencia en la cual la prueba de la existencia de Dios se obtenía de la necesidad de postular un propietario o poseedor del mundo. ¿Cómo podría creerse que una propiedad tan grande, tan selecta y fructífera, no pertenezca a nadie? Es, en sustancia, la misma pregunta que se hace en el sublime monólogo el pastor errante del Asia, de Leopardi. Puede dudarse de que haya habido o no una primera causa del mundo. Pero la necesidad de un primer propietario tiene que ser manifiesta e indudable". Chiappelli se olvida de que también en el Credo Dios es "creador v señor (dominus, amo, propietario) del cielo y de la tierra". (Cuaderno VIII; Páginas 146-147.)

lunes, 23 de mayo de 2016

Vivimos en un mundo peligroso

Vivimos en un mundo peligroso
 
Por Luis Casado - POLITIKA, Chile
 
Si lees la prensa financiera, – esa que tiene el privilegio de saber lo que piensan “los mercados” como el Papa sabe a ciencia cierta lo que piensa Dios –, vas a enterarte de lo que pone el título: vivimos en un mundo peligroso.
 
El orden en que aparecen los inminentes peligros, amenazas, riesgos, accidentes, trances, apuros, aprietos y dificultades que nos acechan, varía según qué experto los enumera.
 
La fragilidad de los bancos, la baja del precio del petróleo, la subida del precio del petróleo, los temblequeos de la economía china, la deuda soberana, la fluctuación de las divisas, la salida de Gran Bretaña de dónde nunca estuvo, el fenómeno del Niño, la candidatura de Donald Trump, la fuerza de Podemos, el humor de la FED, el Estado Islámico, la ausencia de inflación, el credit crunch, la falta de inversión, el exceso de inversión, el BRIC, el G7, el G20, la austeridad, el exceso de gasto público, etc., la lista es larga, interminable, a tal punto que uno se pregunta cómo duermen los excepcionales líderes que tienen la generosidad, el detalle, de sacrificarse por nosotros en gobiernos, instituciones internacionales, corporaciones multinacionales, Iglesias y equipos que juegan en la Champions League.
 
Uno no es como los economistas que vienen a la TV y en 30 segundos cronometrados te explican todo, incluyendo la quinta temporada de House of Cards y el Palmarès del Festival de Cannes. De ahí que servidor escoja un peligro a la vez. Otras cosas no, pero uno es consciente de sus límites.
 
¿Qué tal la deuda soberana? Como peligro digo. Su efecto laxante en los mercados financieros es superior al del picosulfato de sodio y aun al del aceite de ricino. Tiene la ventaja de ser tema de actualidad desde que tengo uso de razón: por el simple hecho de nacer – deuda externa mediante – le debía decenas de miles de dólares a gente que nunca conocí. Peor aún, cuando no te tomabas la sopa te amenazaban con la misión Klein-Sacks. Una suerte de FMI. En peor.
 
Va pues por la deuda soberana.
 
Tú ya sabes que gracias a la quiebra del sistema financiero planetario, en razón de la estafa de los créditos subprime (2007), la deuda pública aumentó cosa mala. Como siempre, la borrachera la pagó el erario público, o sea el personal. Los grandes bancos se hicieron una pasta gansa estafando a los pobres ninjas (no income, no job, no assets) y timándose unos a otros. Cuando se produjo el retorno de la manivela le pasaron el pastel al Estado.
 
De ese modo la deuda pública española pasó del 36,2% del PIB en el año 2007, a un 86% en el 2012. Hoy de madrugada supe que la deuda hispana superó – por la primera vez en más de un siglo – el 100% del PIB.
 
La austeridad, los recortes presupuestarios, la reducción de las pensiones, un desempleo del 25% (50% entre los jóvenes), la eliminación del cheque-bebé que recibía a los recién nacidos, nada de eso ha logrado reducir la deuda soberana: por el contrario, como se ve, tiene una cierta tendencia a aumentar. Simple aritmética: si el PIB se reduce, aumenta la proporción que representa la deuda relativamente a ese mismo PIB.
 
En el mismo período, el efecto “bancos rufianes” tuvo como consecuencia el aumento de la deuda pública francesa de un 63,8% a un 90,2% del PIB. En Portugal fue aún peor: la deuda pasó de un 63,6% a un 124,1% del PIB. Irlanda, otro país ‘premiado’, vio su deuda soberana multiplicada por más de 4: de un 25% pasó a un 117,4% del PIB.
 
Como no me gusta verte llorar no te cuento lo de Italia.
 
Sin embargo no puedo ocultar lo de Grecia. No sólo porque – gracias a los remedios preconizados por la troika (FMI, BCE y EU) – su PIB cayó en picada, ni porque su deuda, que se acerca al 200% del PIB, es impagable, ni porque decenas de miles de migrantes se encuentran atrapados en su territorio, ni porque las pensiones fueron reducidas a la mitad, ni porque Grecia tuvo que privatizarlo todo, ni porque el gasto público en Salud fue drásticamente recortado, ni porque el suicidio se transformó en la única puerta de salida para muchos, ni porque el país perdió su soberanía y es gobernado de facto por procónsules enviados desde Bruselas, sino porque todo eso no sirvió de nada.
 
A tal punto que el mismísimo FMI se dio cuenta que sacrificar a Grecia en el altar del rigor neoliberal sólo demuestra la inviabilidad del neoliberalismo, de la austeridad, del libre mercado y del dogma penitente germano.
 
El Wall Street Journal informa que el FMI propone congelar la deuda griega – principal e intereses – hasta el año 2040, y extender el plazo de pago hasta el año 2080. No sé si te das cuenta, pero ninguno de los jerarcas europeos estará allí para verlo: cumpliendo el sabroso aforismo de Keynes estarán todos muertos.
 
Gracias a tan generosa oferta del verdugo en jefe, la necesidad neta de financiamiento de Grecia se mantendría bajo el 15% del PIB. Es probable que todo esto no te diga nada. En claro esto significa que la deuda soberana no vale el papel en que está inscrita: nadie puede pagarla. Más valdría pasar la esponja, eliminarla derechamente, borrón y cuenta nueva.
 
Hasta ahora han prevalecido los derechos de los acreedores. Es hora que se impongan los derechos de los deudores. No sería la primera vez. Ya en la Conferencia de Versalles (1919) Keynes advirtió que exigir el pago de la deuda alemana llevaría a otra guerra y no le hicieron caso. Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial – 70 u 80 millones de muertos más tarde – los aliados entendieron que más valía condonar la deuda alemana.
 
Borrar la deuda ilegítima, surgida de un sistema financiero voraz, rufián e irresponsable, significaría regresar a la deuda soberana como estaba en el año 2007.
 
Así desaparecerían € 101 mil millones de deuda portuguesa, € 145 mil millones de deuda irlandesa, € 504 mil millones de deuda española, € 624 mil millones de deuda francesa… Son datos Eurostat para el período 2007-2012, y habría que agregar unos cuantos miles de millones por el período 2013-2015.
 
Si para salvar un sistema financiero que funciona como mafia organizada Europa emitió y emite billones de euros sin respaldo, sin exigirle la más mínima contrapartida a la banca privada, ¿no es legítimo pedir lo mismo para 500 millones de ciudadanos europeos?
 
Hay quien señala que eso haría quebrar la banca. ¿Y ahí? Los Estados podrían recuperar esa estructura financiera sin desembolsar un euro (puesto que estaría quebrada), refinanciarla y consagrarla única y exclusivamente a la actividad productiva. Haciendo desaparecer de un golpe la actividad especulativa que está en el origen de las crisis recurrentes que se suceden desde hace casi 40 años.
 
Lo mío no tiene ni siquiera el mérito de la novedad. En la historia de las finanzas mundiales lo que describo ya fue realizado más de una vez (EEUU, Francia, Alemania…). Que yo sepa nadie se queja. No pocos economistas serios lo sugirieron antes que yo. Y cada día que pasa se van sumando quienes terminan por comprender que el dinero es un bien público. Que la creación monetaria es privilegio de los Estados y debiese funcionar en provecho de la comunidad toda.
 
José Manuel García-Margallo, el muy derechista Canciller español, le declaraba hoy por la mañana a la periodista María Casado (TVE) que la Unión Europea no debiese aplicarle multas a España por incumplir el objetivo de déficit presupuestario. Y aprovechar el impulso para meterse sus políticas de austeridad allí donde él mismo estaba pensando.
 
El colmo de los colmos, el propio Jens Weidmann, presidente de la Bundesbank, le da la espalda a la psico-rigidez alemana y respalda el relajo monetario instaurado por Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.
 
Queda por definir cómo hacer de modo que esta movida redunde en beneficio de los europeos y no se transforme una vez más en palanca de la concentración de la riqueza en manos unos pocos privilegiados. Y, matando dos pájaros de un tiro, hacer desaparecer uno de los peligros que hacen del mundo en que vivimos el lugar geométrico de la desesperanza.

domingo, 24 de enero de 2016

Los rufianes del FMI

Luis Casado - Politika, Chile
 
Eso de rufianes no es mío, no puedo reclamar la paternidad. Como después de la batalla todos son generales, lo han dicho sobre todo eminentes miembros de la ‘comunidad financiera’, algo acojonados al ver la fantástica reputación de estos super banqueros que –parafraseando a Heraldo Muñoz– son algo así como los “presidentes del mundo” de la banca.
 
Rodrigo Rato, alias RR
 
Rodrigo Rato llegó a a dirigir el FMI en el año 2004, apoyado entusiastamente por el socialista Luis Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español. Zapatero lo apoyó para sacárselo de encima, aún cuando José María Aznar ya le había hecho la cruz a RR como su posible sucesor en un gobierno de derechas. Se lo propuso dos veces y dos veces Rato rechazó el ofrecimiento. Cuando finalmente se decidió, Aznar había recurrido a Mariano Rajoy y este le había ganado la mano.
 
La brillante carrera de RR hizo pues un desvío hacia Washington, en donde dirigió el FMI desde el 7 de junio de 2004 al 1 de noviembre de 2007. Viendo que había posibilidades de hacerse con el gobierno de España, Rato renunció y regresó a Madrid. Según la prensa, “…lo que para la mayoría, incluido el Gobierno español, fue un enorme chasco, esto es que Rato dimitiera como director del FMI tras solo tres de los cinco años de mandato, en 2007, para los ratistas fue un momento de euforia.” Algo así como el regreso del Jedi.
 
En todo caso RR anunció que lo que quería era ganar plata, y puso manos a la obra volviendo a la banca privada. Hasta ahí… ¿todo bien? En el año 2009, luego de algunas escaramuzas internas en el PP –partido heredero del franquismo– Rato se hizo con el poder en Caja Madrid y luego en Bankia, uno de los grandes bancos españoles. De paso fijó su propio sueldo en 2 millones 400 mil euros: tan excelente banquero no podía recibir un salario “reguleque”.
 
RR volvió a ser alguien con quién había que contar para las grandes decisiones. Sin embargo, a la cabeza de Bankia presidió su penoso y opaco hundimiento. Al banquero del mundo la tarea le quedó grande. Bankia acumuló tantas pérdidas que tuvo que ser nacionalizado: quienes pagaron la borrachera bancaria fueron los ciudadanos españoles de a pie.
 
Rodrigo Rato, el tipo de fulano que ponen en el trono del FMI para darle lecciones a los países rascas.
 
Pero el cuento no termina ahí. El 7 de mayo de 2012 el hasta entonces presidente de Bankia, Rodrigo Rato, presentó su renuncia por "estimar que es lo más conveniente para esta entidad", y declaró muy suelto de cuerpo que dejaba “una entidad sólida”. Tan sólida que hubo que inyectarle 22 mil 424 millones de euros para salvarla.
 
Entretanto, el mísero salario de Rodrigo Rato –sólo 2 millones 400 mil euros anuales por hundir el banco– le llevó a utilizar una tarjeta corporativa para pagar algunos gastos menudos: alcohol, regalos, fiestas, restaurantes… y de paso sacar dinero en efectivo.
 
Por ejemplo, 3.547 euros el 27 de marzo de 2011 bajo el concepto “Venta bebidas alcohólicas”. O bien 2.500 euros en una tienda el 11 de diciembre de 2010, y casi 1.500 euros en un billete de avión el 4 de septiembre de 2011. O un cargo por más de 2.000 euros en un viaje a esquiar el 3 de abril de 2010. En esa época, se gastó más de 1.300 euros en una tienda de lámparas de diseño del madrileño barrio de Salamanca y más de 800 euros en una marisquería. Los retiros en cajeros automáticos tampoco estaban nada mal: unos 17 mil euros extraídos de mil en mil durante su presidencia de Bankia. Y otros gastillos menores, discotecas, taxis, cosillas varias.
 
Como Rodrigo Rato, ex vicepresidente del gobierno español y ex director gerente del FMI, es español y vive en España –no en Chile– no hubo ni impunidad ni ‘justicia en la medida de lo posible’. Ahora está procesado, y pagó una millonaria fianza para no ir directamente a chirona. Los directores que le acompañaban en el saqueo, y que se gastaron cada uno medio millón de euros del dinero del banco, también están procesados.
 
La Universidad de Alicante, que le había acordado un doctorado “honoris causa”, se vio obligada a retirárselo… Ese es el peligro con los “honoris causa” inmerecidos, un día te los dan, otro día te los quitan.
 
El Partido Popular (hermanado con RN y la DC) decidió expulsar a Rodrigo Rato y a otros doce militantes abusadores de tarjetas bancarias institucionales.
 
Dominique Strauss-Kahn, alias DSK
 
Cuando Rodrigo Rato dimitió de la dirección del FMI, su sucesor fue el socialista francés Dominique Strauss-Kahn, apoyado entusiastamente por el derechista Nicolas Sarzozy, presidente de la República francesa.
 
Sarkozy necesitaba sacárselo de encima porque DSK era EL candidato que le disputaría la presidencia al terminar su mandato. Que DSK sería presidente era una suerte de secreto a voces, la elección ya estaba ganada de antemano. Para empezar, en el seno del partido socialista francés, en donde ‘Dominique’ era la rock-star indiscutida.
 
DSK asumió pues la gerencia del FMI, y a muy poco andar se metió en un lío con una subordinada a la que, luego de someterla a un derecho de pernada, despidió como un preservativo usado. El escándalo fue acallado por el FMI, que recibió las disculpas de su flamante director gerente.
 
Sin embargo, mientras sus secuaces le hacían una muy notable campaña en Francia, DSK se hacía traer prostitutas de alto vuelo al FMI, acompañadas de dos altos cargos de la policía francesa y de algún empresario. No contento con lo que más tarde daría lugar en Francia a un proceso por “proxenetismo agravado en banda organizada”, DSK aprovechó su pasó por un hotel de New York para violentar a una mucama que venía a limpiar su habitación.
 
La policía de New York le sacó de la lujosa Primera Clase del vuelo que le llevaría a París, y lo condujo esposado a un lugar de detención. Un año –y dos o tres millones de dólares de indemnización más tarde– DSK se liberó de la acusación de la mucama.
 
Pero como DSK, ex ministro de Finanzas y ex director gerente del FMI, es francés y vive en Francia –no en Chile– no hubo ni impunidad ni ‘justicia en la medida de lo posible’, y enfrenta un proceso que aun perdura por “proxenetismo agravado en banda organizada”.
 
Para ganar algún dinerín haciendo uso de sus talentos profesionales, DSK creó una consultora financiera junto a Thierry Leyne, un asociado providencial, sociedad que llamaron LSK, por Leyne, Strauss-Kahn & partners. Como era de esperar, la consultora fue creada en Luxemburgo, EL paraíso fiscal de la Unión Europea.
 
Pero se ve que el dios Mercurio –dios de los mercaderes y los ladrones– no está con DSK: a poco andar su socio Thierry Leyne se suicidó y la situación financiera de la empresa se degradó a tal punto que su presidente, DSK, dimitió.
 
Hace unos días, el 5 de noviembre, la consultora LSK se declaró en cesación de pagos, como una concesionaria del Transantiago cualquiera. La explicación fue simple: el socio suicidado habría cometido algunas indelicadezas con el billete… y tú ya sabes, pasa lo que pasa.
 
Dominique Strauss-Kahn, el tipo de fulano que ponen en el trono del FMI para darle lecciones a los países rascas, estuvo en el cargo desde el 1 de noviembre de 2007, hasta el 18 de mayo de 2011, fecha en la que renunció por los motivos ya expuestos.
 
Christine Lagarde
 
Como Dominique Strauss-Kahn, su sucesora a la cabeza del FMI también había sido ministro de finanzas de Francia. Pero no es economista –un punto a su favor– sino abogado.
 
Nicolas Sarkozy, quién la puso a cargo de las finanzas francesas, solía decir: “Lo único que Christine hace bien es hablar inglés”. Antes de entrar en política, Christine trabajó durante años en un bufete de abogados de negocios en New York.
 
Parte del legado de Christine Lagarde y Nicolas Sarkozy consiste en un aumento de la deuda pública de 600 mil millones de euros, incremento que fue acompañado en su día por una fuerte baja de los impuestos que pagaban los más ricos. Pecata minuta.
 
Mientras era ministro de finanzas, Christine Lagarde tuvo que intervenir en un diferendo entre el Estado y Bernard Tapie, un rufián dedicado a los negocios, uno de esos filibusteros de las finanzas que fascinaban al presidente François Mitterrand a tal punto que lo nombró ministro durante su segundo mandato.
 
Bernard Tapie salió directamente de su ministerio a la cárcel, porque en su calidad de propietario del Olympique de Marsella (OM), popular club de fútbol galo, había comprado árbitros, jugadores adversos, dirigentes y partidos para ganar una Copa europea.
 
El caso es que mientras estaba en cana y su imperio se hundía, un banco vendió una de sus joyas, la empresa Adidas, y Bernard Tapie estimó haber sido estafado. Así como lo lees.
 
La justicia no le dio la razón, pero como la fidelidad política de Bernard Tapie se ejerce a título oneroso y en las últimas elecciones había apoyado a Nicolas Sarkozy, le cobró el favor.
 
De ese modo Christine Lagarde, en su calidad de ministro de Finanzas, aprobó la creación de una comisión de arbitraje que pasó por encima de la justicia, acordándole a Bernard Tapie una reparación superior a los 400 millones de euros (520 millones de dólares), la mayor parte de la cual estaba destinada a reparar “perjuicios morales” (sic).
 
Hasta ahí… ¿todo bien? Christine Lagarde se fue al FMI.
 
Pero como Christine Lagarde, ex ministro de Finanzas de Francia y ex directora gerente del FMI, es francesa y vive en Francia –no en Chile– no hubo ni impunidad ni ‘justicia en la medida de lo posible’: la justicia francesa descubrió que la comisión de arbitraje estaba integrada por algún esbirro de Bernard Tapie, y que la famosa “reparación” de 400 millones de euros había sido una estafa.
 
El domicilio parisino de doña Christine Lagarde fue allanado, y la directora gerente del FMI fue inculpada “sólo” por negligencia, pero inculpada al fin y al cabo en un proceso por daño al erario público, y su suerte depende del silencio de algún ex colaborador.
 
Christine Lagarde, el tipo de fulana que ponen en el trono del FMI para darle lecciones a los países rascas, rehúsa dimitir de su cargo en el FMI.
 
Cuando en la TV veas a los “expertos” financieros que vienen a comentar la importancia del agua en la navegación, pregúntate por qué no mencionan estos hechos. Ellos, que se llenan la boca con los “mercaos…” y las previsiones del FMI. La pregunta conlleva la respuesta.

Gramsci: "Las grandes ideas"

Antonio Gramsci, en "Pasado y presente"

Las grandes ideas y las fórmulas vagas. Las ideas son grandes en cuanto son realizables, o sea, en cuanto aclaran una relación real inmanente a la situación, y la aclaran en cuanto muestran concretamente el proceso de actos a través de los cuales una voluntad colectiva organizada da a luz esa relación (la crea ) o, una vez manifiesta, la destruye y la sustituye. Los grandes proyectistas charlatanes son charlatanes precisamente porque no saben ver los vínculos de la "gran idea" lanzada con la realidad concreta, no saben establecer el proceso real de actuación. El estadista de categoría intuye simultáneamente la idea y el proceso real de actuación: redacta el proyecto junto con el "reglamento" para la ejecución. El proyectista charlatán procede tentando y volviendo a probar: son las "idas y venidas" de la fábula. 

¿Qué quiere decir "conceptualmente" que hay que añadir al proyecto un reglamento? Quiere decir que el proyecto tiene que ser comprendido por todo elemento activo, de tal modo que vea cuál tiene que ser su tarea en la realización y actuación: que el proyecto, al sugerir un acto, permita prever sus consecuencias positivas y negativas, de adhesión y de reacción, y contenga en sí mismo las respuestas a esas adhesiones y reacciones, ofreciendo, en suma, un campo de organización. Este es un aspecto de la unidad de la teoría y la práctica.

Corolario: todo gran político tiene que ser necesariamente también un gran administrador, todo gran estratega un gran táctico, todo gran doctrinario un gran organizador. Este puede ser incluso un criterio de valoración: se juzga al teórico, al productor de planes, por sus cualidades de administrador, y administrar significa prever los actos y las operaciones, incluso los "moleculares" (y los más complejos también, claro está) necesarios para la realización del plan.

Como es natural, también es verdad la recíproca: hay que saber subir desde el acto necesario hasta el principio correspondiente. Críticamente es ese proceso de suma importancia. Se juzga por lo que se hace, no por lo que se dice. Constituciones estatales > leyes > reglamentos: son los reglamentos, o incluso su aplicación (que se hace mediante circulares), los que indican la real estructura política y jurídica de un país y de un Estado.

(C. XXVIII; PP 4-5.)